40 dias viendo a Venezuela de lejos...

 Hay decisiones en la vida que son difíciles al verlas en makro, pero basta con verla a un paso de distancia para ver que es más simple de lo que uno cree. En especial al poner en balanza lo que uno piensa que tiene, y el precio que está pagando por ello. No me refiero al dinero y a lo material, hablo del precio que uno paga por vivir un día a día que es un juego del gato y el ratón, que uno no confía ni en quien nos deberían proteger, y quienes los manejan abiertamente acusan de buenos y malos a hermanos de sangre sin importar lo que diga la ley, basado en una opinión. Nada es blanco o negro, y Venezuela es un país con tantos colores hermosos que apuntar a alguien es apuntarse a si mismo para no ver que unidos es que podemos echar para adelante.

De mi país hermoso me despido por un tiempo, solo esperando verla reluciente y bella como la llevo en mis recuerdos. Siendo el lugar que me hizo el hombre que soy hoy. Ese país que añoro donde podía jugar en la calle, comerme una arepa en casa de mis amigos, donde mi familia se reunía a tomar cafe a echar cuentos y donde en esta época festiva nos regalábamos hallacas. Son cosas simples, pero simples cosas que ahora son difíciles, que podrán ser culpa de unos u otros, pero a la final es culpa de todo aquel que no dijo "basta".

Mi única consejo es que de los errores solo hay que tomar el aprendizaje, y en base a eso trabajar para no repetirlos. Dejar de concentrarse en el problema y buscar una solución.

Para mi familia, amigos, compadres, panas, costillas y todo los venezolanos aman a su tierra, solo les deseo lo mejor donde quieran que estén. Ya que la patria se lleva por dentro, no en una franela o una gorra.

"Que viva Venezuela, mi patria querida" y "Gloria al bravo pueblo" que esta luchando todos los dias...

 

Ricardo Santaella

Noviembre 2014